Stéphane Hessel. Indignaos

Stéphane Hessel, falleció el 27 de febrero de este año a los 95 años de edad. Para quienes no saben quien fue, Ignacio Ramonet menciona en un artículo para Le Monde Diplomatique que “la historia de su vida es una fabulosa novela”: miembro de la Resistencia francesa durante la segunda guerra mundial, colaborador en la redacción de la Declaración Universal de los Derechos Humanos en 1948 y luchador social incansable.

En 2011 Hessel publicó un pequeño libro que sirvió de motivación a los españoles que conformaron el Movimiento 15M y se manifestaban contra las medidas restrictivas asumidas por su gobierno, quien seguía al pie de la letra las recomendaciones emitidas por el Banco Central Europeo. Desde entonces y en particular en 2012, varios países han vivido importantes movimientos sociales que incluso han contribuido a la caída de gobiernos. Los orígenes, perfiles y consecuencias de las manifestaciones son diversos, pero si es posible encontrar algún denominador común, el cual presentó Hessel. El artículo se llama “Indignez-vous” (traducido como Indignaos) y a continuación se presenta íntegro. Para quienes mastican el francés, acá en su versión original.

 

Indignaos (Indignez-vous)

Stéphane Hessel

 Traducción de María Belvis Martínez García

93 años. Es la última etapa. El fin no está lejos. Qué suerte poder aprovecharla para recordar lo que ha servido de base a mi compromiso político: los años de resistencia y el programa elaborado hace 70 años por el Consejo Nacional de la Resistencia. A Jean Moulin le debemos, dentro del marco de este Consejo, el agrupamiento de todos los componentes de la Francia ocupada, los movimientos, los partidos, los sindicatos, con el fin de proclamar su adhesión a la Francia combativa y a su único jefe reconocido: el general De Gaulle. Desde Londres, donde me reuní con el general De Gaulle, en marzo de 1941, me llegó la noticia de que el Consejo había puesto en marcha un programa (adoptado el 15 de marzo de 1944) que proponía para la Francia liberada un conjunto de principios y valores sobre los que se asentaría la democracia moderna de nuestro país

Estos principios y valores los necesitamos hoy más que nunca. Es nuestra obligación velar todos juntos para que nuestra sociedad siga siendo una sociedad de la que podamos sentirnos orgullosos, y no esta sociedad de indocumentados, de expulsiones, de sospechas con respecto a la inmigración; no esta sociedad en la que se ponen en cuestión las pensiones, los logros de la Seguridad Social; no esta sociedad donde los medios de comunicación están en manos de los poderosos. Todas estas son cosas que habríamos evitado apoyar si hubiéramos sido verdaderos herederos del Consejo Nacional de la Resistencia.

A partir de 1945, después de un drama atroz, las fuerzas internas del Consejo de la Resistencia se entregan a una ambiciosa resurrección. Se crea la seguridad social como la Resistencia deseaba, tal y como su programa lo estipulaba: “un plan completo de seguridad social que aspire a asegurar los medios de subsistencia de todos los ciudadanos cuando éstos sean incapaces de procurárselos mediante el trabajo”; “una pensión que permita a los trabajadores viejos terminar dignamente su vida”. Las fuentes de energía, electricidad y gas, las minas de carbón y los bancos son nacionalizados. El programa recomendaba “que la nación recuperara los grandes medios de producción, fruto del trabajo común, las fuentes de energía, los yacimientos, las compañías de seguros y los grandes bancos”; “la instauración de una verdadera democracia económica y social, que expulse a los grandes feudalismos económicos y financieros de la dirección de la economía”. El interés general debe primar sobre el interés particular, el justo reparto de la riqueza creada por el trabajo debe primar sobre el poder del dinero. La Resistencia propone “una organización racional de la economía que garantice la subordinación de los intereses particulares al interés general y que se deshaga de la dictadura profesional instaurada según el modelo de los Estados fascistas”, y el gobierno provisional de la República toma el relevo.

Una verdadera democracia necesita una prensa independiente; la Resistencia lo sabe, lo exige, defiende “la libertad de prensa, su honor y su independencia del estado, de los poderes del dinero y de las influencias extranjeras”. Esto es lo que, desde 1944, aún indican las ordenanzas en relación a la prensa. Ahora bien, esto es lo que está en peligro hoy en día.

La Resistencia llamaba a la “posibilidad efectiva para todos los niños franceses de beneficiarse de la mejor instrucción posible”, sin discriminación; ahora bien, las reformas propuestas en 2008 van contra este proyecto. Jóvenes profesores, a los cuales apoyo, han peleado hasta impedir la aplicación de estas reformas y han visto disminuidos sus salarios a modo de penalización. Se han indignado, han “desobedecido”, han considerado que estas reformas se alejaban del ideal de la escuela republicana, que estaban al servicio de la sociedad del dinero y que no desarrollaban suficientemente el espíritu creativo y crítico.

Es la base de las conquistas sociales de la Resistencia la que hoy se cuestiona.

 El motivo de la resistencia es la indignación

Se tiene la osadía de decirnos que el Estado ya no puede asegurar los costos de estas medidas sociales. Pero cómo puede faltar hoy dinero para mantener y prolongar estas conquistas, cuando la producción de la riqueza ha aumentado considerablemente desde la Liberación, periodo en el que Europa estaba en la ruina, si no es porque el poder del dinero, combatido con fuerza por la Resistencia, no ha sido nunca tan grande, tan insolente y tan egoísta con sus propios servidores, incluso en las más altas esferas del Estado. Los bancos, una vez privatizados, se preocupan mucho por sus dividendos y por los altos salarios de sus dirigentes, no por el interés general. La brecha entre los más pobres y los más ricos no ha sido nunca tan grande, ni la búsqueda del dinero tan apasionada.

El motivo principal de la Resistencia era la indignación. Nosotros, veteranos de los movimientos de resistencia y de las fuerzas combatientes de la Francia libre, llamamos a las jóvenes generaciones a vivir y transmitir la herencia de la Resistencia y de sus ideales. Nosotros les decimos: tomen el relevo, ¡indignaos! Los responsables políticos, económicos e intelectuales, y el conjunto de la sociedad no deben dimitir ni dejarse impresionar por la actual dictadura de los mercados financieros que amenaza la paz y la democracia.

Les deseo a todos, a cada uno de ustedes, que tengan su motivo de indignación. Es algo precioso. Cuando algo nos indigna, como a mí me indignó el nazismo, nos volvemos militantes, fuertes y comprometidos.

Volvemos a encontrarnos con esta corriente de la historia, y la gran corriente de la historia debe perseguirse por cada uno. Y esta corriente nos conduce a más justicia y libertad; pero no a la libertad incontrolada de la zorra en el gallinero. Estos derechos, recogidos en 1948 en un programa de la Declaración Universal, son universales. Si conoces a alguien que no los disfruta, compadécelo, ayúdale a conseguirlos.

 Dos visiones de la historia

Cuando intento comprender qué fue lo que causó el fascismo, qué hizo que fuéramos absorbidos por él y por Vichy, me digo que los ricos egoístas tuvieron mucho miedo de la revolución bolchevique y que se dejaron guiar por sus miedos. Pero si, hoy como entonces, una minoría activa se levantara, eso bastaría: tendríamos la levadura que haría crecer la masa.

Desde luego, la experiencia de alguien viejo, como yo, nacido en 1917, es diferente de la experiencia de los jóvenes de hoy. A menudo solicito a los profesores de colegios la oportunidad de dirigirme a sus alumnos, y les digo: “ustedes no tienen las mismas razones evidentes para comprometerse”. Para nosotros, resistir era no aceptar la ocupación alemana, la derrota. Era algo relativamente simple; simple como lo que vino a continuación: la descolonización. Siguió la guerra de Argelia: era necesario que Argelia se independizara, era algo evidente. En cuanto a Stalin, todos aplaudimos la victoria del ejército rojo contra los nazis, en 1943. Pero cuando nos enteramos de las grandes purgas estalinistas de 1935, aunque era necesario estar al corriente de lo que hacía el comunismo para contrarrestar el capitalismo americano, la necesidad de oponerse a esta forma insoportable de totalitarismo se impuso como una evidencia. Mi larga vida me ha dado una serie de razones para indignarme.

Estas razones son fruto menos de una emoción que de una voluntad de compromiso. Cuando estudiaba en la Escuela Normal, Sartre, un condiscípulo mayor que yo, me influenció profundamente. La náusea, El muro, pero no El ser y la nada, fueron muy importantes en la formación de mi pensamiento. Sartre nos enseñó a decirnos: “Son responsables en tanto que individuos”. Era un mensaje de libertad. La responsabilidad del hombre que no puede confiar ni en un poder ni en un dios. Al contrario, es necesario comprometerse en nombre de la propia responsabilidad como persona humana. Cuando entré en la Escuela Normal de la calle Ulm, en Paris, en 1939, entré como ferviente discípulo del filósofo Hegel, y seguí el seminario de Maurice Merleau-Ponty. Su enseñanza exploraba la experiencia concreta, la del cuerpo y sus relaciones con los sentidos, gran singular frente a la pluralidad de los sentidos. Pero mi optimismo natural, que quiere que todo lo que es deseable sea posible, me encaminaba más bien a Hegel. El hegelianismo interpreta que la larga historia de la humanidad tiene un sentido: la libertad del hombre que progresa paso a paso. La historia está hecha de choques sucesivos, es la asunción de los desafíos. La historia de las sociedades progresa, y al final, cuando el hombre ha alcanzado su completa libertad, se tiene el estado democrático en su forma ideal.

Existe, desde luego, otra concepción de la historia. Los progresos conseguidos por la libertad, la competición, la carrera por el “siempre más” pueden ser vividos como un huracán destructor. Así la concibe un amigo de mi padre, el hombre que compartió con él la tarea de traducir al alemán En busca del tiempo perdido, de Marcel Proust. Es el filósofo alemán Walter Benjamin. Él había encontrado un mensaje pesimista en un cuadro del pintor suizo Paul Klee, el Angelus Novus, en el que la figura de un ángel abre los brazos como para contener y rechazar una tempestad que Benjamin identifica con el progreso. Para Benjamin, que se suicidó en septiembre de 1940 para huir del nazismo, el sentido de la historia es un camino irresistible de catástrofe en catástrofe.

La indiferencia: la peor de las actitudes

Es verdad que las razones para indignarse pueden parecer hoy menos claras o el mundo demasiado complejo. ¿Quién manda, quién decide? No siempre es fácil distinguir entre todas las corrientes que nos gobiernan. Ya no tenemos que vérnoslas con una pequeña élite, cuyo modo de actuar conocemos con claridad. Este es un vasto mundo de cuya interdependencia nos percatamos claramente. Vivimos con una interconectividad como jamás ha existido. Pero en este mundo hay cosas insoportables. Para verlas, hace falta observar con atención, buscar. Les digo a los jóvenes: busquen un poco, encontrarán. La peor de las actitudes es la indiferencia, el decir “yo no puedo hacer nada, yo me las arreglo”. Al comportarse así, pierden uno de los componentes esenciales que hacen al ser humano. Uno de sus componentes indispensables: la capacidad de indignarse y el compromiso que nace de ella.

Es posible identificar desde ahora dos grandes desafíos nuevos:

  1. La gran diferencia que existe entre los muy pobres y los muy ricos, la cual no deja de crecer. Se trata de una innovación de los siglos XX y XXI. Los muy pobres del mundo de hoy ganan apenas dos dólares al día. No se puede dejar que esta diferencia se haga más profunda todavía. La constatación de este hecho debería suscitar por sí misma un compromiso.
  1. Los derechos del hombre y el estado del planeta. Después de la Liberación tuve la suerte de participar en la redacción de la Declaración Universal de los Derechos Humanos adoptada por la Organización de Naciones Unidas el 10 de diciembre de 1948, en el palacio de Chaillot, en Paris. Como jefe de gabinete de Henri Laugier, Secretario General Adjunto de la ONU y Secretario de la Comisión de los Derechos del hombre participé, entre otros, en la redacción de esta declaración. No puedo olvidar el papel que tuvo en su elaboración René Cassin, Comisario Nacional de Justicia y Educación del gobierno de la Francia libre, en Londres, en 1941, el cual fue premio Nobel de la paz en 1968, ni el de Pierre Mendès France dentro del Consejo Económico y Social, al que enviábamos los textos que elaborábamos antes de que fueran examinados por la Tercera Comisión de la Asamblea General, encargada de los aspectos sociales, humanitarios y culturales. La Comisión contaba con los 54 estados que eran miembros, en aquel momento, de las Naciones Unidas, y yo me encargaba de su Secretaría. A René Cassin debemos el término de derechos “universales”, y no “internacionales” como proponían nuestros amigos anglosajones. Puesto que en esto está lo que se juega al terminar la segunda guerra mundial: la emancipación de las amenazas que el totalitarismo hizo pesar sobre la humanidad. Para emanciparse, es necesario conseguir que los estados miembros de la ONU se comprometan a respetar estos derechos universales. Es una manera de desmontar el argumento de plena soberanía que un estado puede hacer valer mientras comete crímenes contra la humanidad dentro de su territorio. Este fue el caso de Hitler, que se consideraba dueño y señor en su tierra y autorizado a provocar un genocidio. Esta declaración universal debe mucho a la revulsión universal contra el nazismo, el fascismo, el totalitarismo, y, también, a nosotros, al espíritu de la Resistencia. Sentía que había que actuar rápidamente, no ser víctima de la hipocresía que había en la adhesión proclamada por los vencedores a estos valores que no todos tenían la intención de promover limpiamente, pero que nosotros intentábamos imponerles.

No me aguanto las ganas de citar el artículo 15 de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre: “Toda persona tiene derecho a una nacionalidad”; el artículo 22: “Toda persona, como miembro de la sociedad, tiene derecho a la seguridad social, y a obtener, mediante el esfuerzo nacional y la cooperación internacional, habida cuenta de la organización y los recursos de cada Estado, la satisfacción de los derechos económicos, sociales y culturales, indispensables a su dignidad y al libre desarrollo de su personalidad”. Y si esta declaración tiene un alcance declarativo, y no jurídico, no por eso ha desempeñado un papel menos importante desde 1948; se ha visto a pueblos colonizados acogerse a ella en su lucha por la independencia; ha inspirado a los espíritus en su lucha por la libertad.

Constato con alegría que a lo largo de las últimas décadas se han multiplicado las organizaciones no gubernamentales, los movimientos sociales como Attac, la FIDH, Amnesty…, que son activas y efectivas. Es evidente que para ser eficaz actualmente es necesario actuar conjuntamente; aprovechar todos los medios modernos de comunicación.

A los jóvenes, les digo: miren alrededor de ustedes, encontrarán temas que justifiquen su indignación –el trato que se da a los inmigrantes, a los indocumentados, a los gitanos. Encontrarán situaciones concretas que les empujarán a llevar a cabo una acción ciudadana de importancia. ¡Busquen y encontrarán!

Mi indignación a propósito de Palestina

Hoy, mi principal indignación concierne a Palestina, la franja de Gaza y Cisjordania. Este conflicto es un motivo propio de indignación. Es necesario leer el informe Richard Goldstone, de septiembre de 2009, sobre Gaza. En él este juez sudafricano, judío, que se declara incluso sionista, acusa al ejército israelí de haber cometido “actos asimilables a crímenes de guerra y quizás, en ciertas circunstancias, a crímenes contra la humanidad” durante la operación “Plomo Fundido” que duró tres semanas. Volví a Gaza en 2009, pude entrar con mi mujer gracias a nuestros pasaportes diplomáticos, para verificar con mis propios ojos lo que el informe contaba. Las personas que nos acompañaban no fueron autorizadas a entrar a la franja de Gaza. Ni a Cisjordania. Visitamos los campos de refugiados palestinos creados en 1948 por la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo, UNRWA, donde más de tres millones de palestinos expulsados de sus tierras por Israel esperan un retorno cada vez más problemático. En cuanto a Gaza, ésta es una prisión a cielo abierto para un millón y medio de palestinos. Una prisión donde se organizan para sobrevivir. Más que las destrucciones materiales, como la del hospital de la Media Luna Roja por la operación “Plomo Fundido”, es el comportamiento de los habitantes de Gaza, su patriotismo, su amor por el mar y la playa, su constante preocupación por el bienestar de sus hijos, numerosos y risueños, lo que llena nuestra memoria. Quedamos impresionados por su ingeniosa manera de hacer cara a todas las penurias que les son impuestas. Les hemos visto fabricar ladrillos, por falta de cemento, para reconstruir las miles de casas destruidas por los tanques. Nos confirmaron que hubo 1,400 muertos – mujeres, niños y viejos incluidos en el campo palestino– a lo largo de esta operación “Plomo Fundido”, llevada a cabo por el ejército israelí, contra sólo cincuenta heridos del lado de Israel. Comparto las conclusiones del juez surafricano. Que judíos puedan cometer crímenes de guerra es insoportable. Desgraciadamente, la historia ofrece pocos ejemplos de pueblos que aprenden de su propia historia.

Lo sé, Hamas, que había ganado las últimas elecciones legislativas, no pudo evitar que se dispararan cohetes sobre las ciudades israelíes en respuesta a la situación de aislamiento y de bloqueo en la que se encuentran los gazatíes. Evidentemente, pienso que el terrorismo es inaceptable, pero hay que reconocer que cuando se está ocupado con medios militares infinitamente superiores a los nuestros, la reacción popular no puede ser sólo no-violenta.

¿Le sirve de algo a Hamas enviar cohetes sobre la ciudad de Sderot? La respuesta es no. No sirve a su causa, pero se puede explicar debido a la exasperación del pueblo de Gaza. En la noción de exasperación, hay que entender la violencia como una lamentable conclusión de situaciones inaceptables para aquellos que las sufren. Se puede decir que el terrorismo es una especie de exasperación. Y que esta exasperación es un término negativo. Uno no se debe exasperar, uno debe esperar. La exasperación es la negación de la esperanza. Es comprensible, diría que hasta es natural; sin embargo, no es aceptable porque no permite obtener los resultados que puede eventualmente producir la esperanza.

La no-violencia, el camino que debemos aprender a seguir

Estoy convencido de que el futuro pertenece a la no-violencia, a la conciliación de las diferentes culturas. Por esta vía, la humanidad deberá franquear su próxima etapa. Y aquí coincido con Sartre: uno no puede excusar a los terroristas que arrojan bombas, pero puede comprenderlos. Sartre escribió en 1947: “Reconozco que la violencia bajo cualquier forma que se manifieste es un fracaso. Pero es un fracaso inevitable porque estamos en un universo de violencia. Y si es verdad que el recurso a la violencia hace que la violencia corra el riesgo de perpetuarse, también es verdad que es el único medio de hacerla cesar”.  A lo que yo añadiría que la no-violencia es una manera más segura de hacerla cesar. No se puede apoyar a los terroristas como Sartre lo hizo, en nombre de ese principio, durante la guerra de Argelia, o a propósito del atentado de los juegos de Múnich, en 1972, cometido contra atletas israelíes. No es eficaz, y Sartre mismo acabará por preguntarse al final de su vida por el sentido del terrorismo y a dudar de su razón de ser. Decirse “la violencia no es eficaz” es más importante que saber si se debe condenar o no a aquellos que la utilizan. El terrorismo no es eficaz. En la noción de eficacia, es necesaria una esperanza no-violenta. Si existe una esperanza violenta es la de la poesía de Guillaume Apollinaire: Que l”esperance est violente no en política. Sartre, en marzo de 1980, tres semanas antes de morir, declaraba: “Hay que intentar explicar por qué el mundo de hoy, que es horrible, no es más que un momento en el largo desarrollo histórico, que la esperanza ha sido siempre una de las fuerzas dominantes de las revoluciones y de las insurrecciones, y cómo todavía siento la esperanza como mi concepción del futuro”.

Hay que entender que la violencia vuelve la espalda a la esperanza. Hay que preferir la esperanza, la esperanza de la no-violencia. Es el camino que debemos aprender a seguir. Tanto por parte de los opresores como por parte de los oprimidos, hay que llegar a una negociación para acabar con la opresión; esto es lo permitirá acabar con la violencia terrorista. Es por eso que no se debe permitir que se acumule mucho odio.

El mensaje de alguien como Mandela, como Martin Luther King, encuentra toda su pertinencia en un mundo que ha sobrepasado la confrontación de las ideologías y el totalitarismo. Es un mensaje de esperanza en la capacidad que tienen las sociedades modernas para sobrepasar los conflictos por medio de una comprensión mutua y de una paciencia vigilante. Para llegar a ello, es necesario basarse en los derechos, cuya violación, sea quien sea el autor, debe provocar nuestra indignación. No debemos consentir la transgresión de estos derechos.

Por una insurrección pacífica

He constatado, y no soy el único, la reacción del gobierno israelí ante el hecho de que cada viernes los ciudadanos de Bil”id van, sin arrojar piedras, sin utilizar la fuerza, hasta el muro contra el cual protestan. Las autoridades israelíes han calificado esta marcha de “terrorismo no-violento”. No está mal… Hay que ser israelí para calificar de terrorista a la no-violencia. Hay que estar molesto por la eficacia que tiene la no-violencia para suscitar el apoyo, la comprensión y el sostén de todos los adversarios de la opresión.

El pensamiento productivista, sostenido por Occidente, ha metido al mundo en una crisis de la que hay que salir rompiendo radicalmente con la huída hacia adelante del “siempre más”, tanto en el dominio financiero como en el dominio de las ciencias y de la técnica. Ya es hora de que la preocupación por la ética, la justicia y la estabilidad duradera sea lo que prevalezca. Pues nos amenazan los riesgos más graves; riesgos que pueden poner fin a la aventura humana sobre un planeta que puede volverse inhabitable.

Pero es verdad que se han hecho importantes progresos desde 1948: la descolonización, el fin del apartheid, la destrucción del imperio soviético, la caída del Muro de Berlín. Por el contrario, los diez primeros años del siglo XXI han supuesto un periodo de retroceso. Este retroceso, yo lo achaco, en parte, a la presidencia estadounidense de George Bush, al 11 de septiembre y a las consecuencias desastrosas que de él han sacado los Estados Unidos, como la intervención militar en Irak. Hemos tenido esta crisis económica, pero tampoco hemos comenzado una nueva política de desarrollo. La cumbre de Copenhague contra el calentamiento climático no ha permitido establecer una verdadera política para la preservación del planeta. Estamos en un umbral, entre los horrores de la primera década y las posibilidades de las décadas siguientes. Pero hay que esperar, siempre hay que esperar. La década anterior, la de los años 1990, fue una fuente de grandes progresos. Las Naciones Unidas convocaron conferencias como las de Rio sobre el medio ambiente, en 1992; la de Pekín sobre las mujeres, en 1995; en septiembre de 2000, a iniciativa del Secretario General de Naciones Unidas, Kofi Annan, los 191 países miembros adoptaron la declaración sobre los “Ocho objetivos del milenio para el desarrollo”, por la cual se comprometen a reducir a la mitad la pobreza en el mundo de aquí a 2015. Mi gran pesar, es que ni Obama ni la Unión Europea hayan manifestado aún lo que debería ser su aportación para una fase constructiva que se apoye en los valores fundamentales.

¿Cómo terminar esta llamada a indignarse? Recordando que, con ocasión del sexagésimo aniversario del Programa del Consejo nacional de la Resistencia, dijimos, el 8 de marzo de 2004, nosotros, los veteranos de los movimientos de Resistencia y de las fuerzas combativas de la Francia libre (1940-1945), que, desde luego, “el nazismo ha sido vencido gracias al sacrificio de nuestros hermanos y hermanas de la Resistencia y de las Naciones Unidas contra la barbarie fascista. Pero esta amenaza no ha desaparecido por completo, y nuestra cólera contra la injusticia permanece intacta”.

No, esta amenaza no ha desaparecido por completo. Por eso, hagamos siempre un llamamiento a “una verdadera insurrección pacífica contra los medios de comunicación de masas que no proponen como horizonte para nuestra juventud más que el consumismo de masas, el desprecio de los más débiles y de la cultura, la amnesia generalizada y la competición a ultranza de todos contra todos”.

A los hombres y mujeres que harán el siglo XXI, les decimos con nuestra afección:

“CREAR ES RESISTIR,

RESISTIR ES CREAR”

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Sobre la Reforma educativa

En los últimos meses ha habido una discusión intensa en torno a la reforma educativa en México. Si bien la necesidad de mejorar la calidad de la educación es al parecer una opinión que comparten amplios sectores en el país, la reforma ha generado fuertes divergencias.

1. Desempeño de México en educación y competitividad

Durante los últimos años, distintos indicadores han revelado el bajo desempeño de México y de sus entidades federativas en materia de educación. Por ejemplo, en el último Reporte de Competitividad Global del Foro Económico Mundial (FEM), México obtuvo posiciones bajas en diversas variables relacionadas con el tema: en la calidad de la educación primaria, 118 (de un universo de 144 países); calidad del sistema educativo, 100; calidad de la educación en matemáticas y ciencia, 124; capacidad de innovación, 75.  Esto refleja los importantes retos que aún se deben de enfrentar para lograr una alta calidad en el sistema educativo, que facilite a los alumnos en etapas posteriores obtener las habilidades y conocimientos suficientes para colocarse en el mercado laboral, para emprender y sobre todo para innovar e insertarse en sectores de alto valor agregado.

Si bien en educación primaria se ha alcanzado una cobertura casi universal, persisten la exclusión y las disparidades al interior del país, junto con una calidad deficiente que limita las oportunidades futuras de los alumnos. Datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) para el último trimestre de 2012 señalan que todavía hay un importante número de niños y adolescentes de 5 a 19 años de edad (4.6 millones), que no asisten a la escuela. Los sectores más pobres o más vulnerables tienen dificultades para acceder a la educación básica y si lo hacen no logran terminar, a lo que se suma las malas condiciones de muchas de las escuelas.

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Respecto a la calidad, existen algunas evaluaciones internacionales, como el programa internacional de evaluación de estudiantes (PISA, por sus siglas en inglés) de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) que permiten conocer la situación de México. La prueba se realiza a estudiantes de 15 años y se evalúan las competencias en lectura, matemáticas y ciencias, lo que permite a los países conocer su realidad y diseñar políticas que permitan mejorar la enseñanza y el desempeño de los estudiantes.

En la última medición (2009) los resultados muestran que el desempeño de los estudiantes de México se encuentra por debajo del promedio de los países de la OCDE en las tres áreas; la puntuación media en las áreas de Lectura, Matemáticas y Ciencias fue de 425, 419 y 416, respectivamente, cuando el referente para el conjunto de los países de la OCDE fue de 493, 496 y 501. Si bien se distinguen mejoras ligeras en el desempeño de los estudiantes mexicanos en los últimos nueve años y un avance significativo en la calificación obtenida en matemáticas, México aún se sitúa entre los países con una proporción alta con estudiantes con resultados no satisfactorios.

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Si se comparan los resultados anteriores con la puntuación obtenida, por ejemplo, en el Índice de Competitividad Global del FEM, se aprecia una relación positiva. Ello señala que los países con los mejores atributos para competir en el entorno globalizado son también los que ponen un mayor énfasis en la educación básica de sus habitantes, al reconocer la importancia de una sociedad preparada en el crecimiento económico de largo plazo. Llaman la atención los casos de Holanda, Finlandia y Singapur cuyos sistemas educativos son reconocidos a nivel mundial; estos países alcanzan los primeros lugares en PISA 2009 y al mismo tiempo se sitúan entre los más competitivos del mundo según el FEM. Sobresale además China, que si bien todavía debe superar rezagos como los relacionados a la infraestructura, salud y financiamiento, obtiene los primeros lugares en la puntuación de PISA; ello demuestra la enorme importancia que se está dando a la formación de capital humano con miras a impulsar la innovación y el desarrollo tecnológico del país.

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Los datos además señalan que los resultados no tienen que ver con la cantidad de recursos que se destinan a la educación. En México el gasto en educación pública representaba 3.7 por ciento del PIB en 1990, cifra que aumentó hasta 5.0 por ciento en 2012; esto último es similar a lo que erogan en promedio los países de la OCDE, lo que significa que el problema en México no se asocia a la cantidad, sino a la forma en que se erogan los recursos. Todo lo anterior demuestra la urgencia de transformar el sistema educativo mexicano, y que alumnos, padres de familia, maestros y autoridades se involucren directamente para alcanzar mejores resultados. Por lo pronto, la administración federal decidió dar pasos en esta dirección al promover una reforma constitucional, si bien habrá que estar pendientes sobre las disposiciones que se tomen en los siguientes meses en las leyes secundarias. A continuación se explica en qué consiste dicha reforma y algunas de las principales críticas que han surgido en los últimos meses.

2. Aspectos centrales de la reforma educativa

En el llamado “Pacto por México”, el 2 de diciembre de 2012 el Titular del Ejecutivo Federal firmó una serie de acuerdos con los dirigentes de los tres grandes partidos políticos (Partido Revolucionario Institucional, Partido de Acción Nacional y Partido de la Revolución Democrática). En particular en los acuerdos para una Sociedad de Derechos y Libertades, se expuso que si bien se ha logrado ampliar la cobertura de la educación, es necesario también elevar la calidad de la misma para preparar a los mexicanos como ciudadanos y como personas productivas. Para ello se plantearon tres objetivos principales: 1) aumentar la calidad de la educación básica que se refleje en mejores resultados en las evaluaciones internacionales como PISA; 2) incrementar la matrícula y mejorar la calidad en los sistemas de educación media superior y superior; y 3) que el Estado mexicano recupere la rectoría del sistema educativo nacional, manteniendo el principio de laicidad.

De acuerdo a lo anterior, se impulsó la reforma educativa la cual fue aprobada por las cámaras de diputados y de senadores en diciembre de 2012. La misma hizo énfasis en tres elementos básicos: la creación del servicio profesional docente que reconozca la formación y los logros de los maestros; la elevación a rango constitucional del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) y que estará dotado de autonomía y capacidad técnica; y el fomento a la autonomía de las escuelas, para que a partir de la participación de la comunidad escolar, la aplicación de los recursos sea más eficiente.

Una vez que la misma fue discutida y aprobada por las cámaras de diputados y senadores, la reforma educativa fue sometida a la aprobación de los congresos locales. Dado que más de la mitad de los congresos locales del país las aprobaron (23 congresos),[1] la reforma educativa fue promulgada por el Poder Ejecutivo el 25 de febrero de 2013. El siguiente cuadro resume las principales reformas y adiciones a la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

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La reforma contempla la obligación del Congreso de la Unión para que a más tardar en seis meses expida la Ley del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación así como las reformas correspondientes a la Ley General de Educación. También deberán prever: la creación de un Sistema de Información y Gestión Educativa (que estará a cargo del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, INEGI); el uso de la evaluación del desempeño docente (para lo cual se deberá otorgar los apoyos necesarios para que los docentes puedan desarrollar sus fortalezas y superar sus debilidades); y las adecuaciones al marco jurídico para fortalecer la autonomía de gestión de las escuelas, el establecimiento de escuelas de tiempo completo y la prohibición en las escuelas de los alimentos que no favorezcan la salud de los educandos.

La promulgación de la reforma educativa generó oposición por parte de los profesores, especialmente en aquellos de Guerrero y Oaxaca, pertenecientes a la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación en Guerrero (CETEG) y de la Sección 22 del Sindicato Nacional de los Trabajadores de la Educación (SNTE). En el caso de Guerrero, el congreso local aprobó un decreto que reforma la Ley de Educación del estado y que permanece en línea con lo especificado en la Carta Magna, por lo cual rechazó distintas propuestas realizadas por los maestros disidentes. En Oaxaca la legislatura local refutó el documento enviado por el magisterio oaxaqueño, denominado Plan para la Transformación de la Educación de Oaxaca, mientras que el gobernador presentó en la Cámara de Diputados una propuesta de reforma a la Ley General de Educación. Es importante recordar que los congresos estatales podrán aprobar reformas en materia educativa siempre y cuando no contravengan el espíritu de las modificaciones constitucionales en vigor.

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3. Críticas a la reforma educativa

Algunas de las principales críticas a la reforma educativa giran en torno a la posible privatización de la escuela pública, el deterioro de las condiciones del trabajo del docente, la evaluación de los maestros y en general la falta de discusión con los sectores involucrados antes de su promulgación. Asimismo, llama la atención que en la Carta Magna se dejaran a un lado cuestiones de fondo en la materia.

Respecto al primer punto, las reformas constitucionales no eliminaron ni modificaron la fracción IV del artículo 3ro, en el cual se especifica que toda la educación que imparta el Estado será gratuita, por lo que el mismo está obligado a impartir la educación preescolar, primaria, secundaria y medio superior de esta manera. Sin embargo, la preocupación de los manifestantes al parecer recae en lo expuesto en el artículo quinto transitorio de la reforma educativa, donde se especifica que el Congreso de la Unión y las autoridades competentes deberán prever las adecuaciones al marco jurídico para fortalecer la autonomía de gestión de las escuelas ante los órdenes de gobierno que corresponda con el objetivo de mejorar su infraestructura, comprar materiales educativos, resolver problemas de operación básicos y propiciar condiciones de participación para que alumnos, maestros y padres de familia, bajo el liderazgo del director, se involucren en la resolución de los retos que cada escuela enfrenta. En este contexto es que se podría abrir una puerta para que se “libere” al estado de su obligación de otorgar educación gratuita en todos los sentidos a través de las cuotas, y se delegue a los padres de familia la responsabilidad del sostenimiento de las escuelas.[2]

Respecto a las condiciones laborales de los maestros, los cuestionamientos surgen a partir de la reforma a la Fracción III del artículo 3ro constitucional, donde se especifica que la ley reglamentaria fijará los criterios, los términos y condiciones de la evaluación obligatoria para el ingreso, la promoción, el reconocimiento y la permanencia en el servicio profesional. La posibilidad de que los profesores puedan ser despedidos ante una evaluación deficiente trastocará otras normas jurídicas, en particular a la Ley Federal de los trabajadores al servicio del estado que considera la “inamovilidad” de los trabajadores (de base) a partir del sexto mes de trabajo; esto es uno de los puntos que defiende el sindicato de maestros (en defensa de los derechos adquiridos por décadas), y que deberá quedar claro en las modificaciones a leyes y reglamentos secundarios.

En diversos países desarrollados como Estados Unidos, Canadá, España y Finlandia la evaluación de los profesores es una práctica común (incluso complementada con la evaluación directa de los estudiantes), orientada a garantizar las aptitudes y habilidades de los profesores, y de esta manera la calidad de la enseñanza impartida; incluso en algunos países la evaluación es responsabilidad de los gobiernos locales. Por esas mismas razones es que en México es necesaria su obligatoriedad; sin embargo la reforma educativa plantea una evaluación estandarizada y vertical, que de acuerdo a algunos expertos limita el compromiso colectivo, la autogestión y la relación con padres de familia y la comunidad.

En este sentido se ha enfatizado en la necesidad de diseñar una evaluación que reconozca los distintos contextos al interior del país. La educación puede percibirse como un tema local, vinculado con la realidad en los hogares, las escuelas y el entorno territorial, por lo que diversos expertos han señalado la necesidad de implementar una evaluación de abajo hacia arriba, no centralizada, que reconozca las distintas condiciones a las que se enfrenta un profesor, por ejemplo, en una zona de alta marginación del Sureste, con aquel que labora en la capital del país. Ello sin embargo crea cuestionamientos acerca de los mecanismos que tendrían que operar para hacer que con una evaluación diferenciada, pueda disminuir la disparidad entre los estados en desempeño educativo.

A la par de lo anterior, se requiere adoptar un enfoque de profesionalización del maestro, diferente a la simple capacitación. El desarrollo profesional debe incluir  experiencias formales (como programas de docencia, talleres, cursos, estudios de investigación, presentaciones en conferencias) e informales (como la lectura de publicaciones profesionales, grupos de estudio con otros colegas, etcétera). Diversos países han hecho énfasis en exigir y proveer una formación integral al docente que incluye el desarrollo en el área de conocimiento, horas de experiencia práctica, conocimientos y destrezas avanzadas, así como el aprendizaje de nuevas tecnologías, para lo cual tienen apoyo de instituciones públicas y privadas.[3] En México, la reforma educativa considera que el sistema educativo debe otorgar apoyo a los docentes para que puedan desarrollar fortalezas y superar debilidades, aunque no se han hecho pronunciamientos claros al respecto.

Por otra parte, la experiencia internacional ha demostrado que las transformaciones más exitosas a los sistemas educativos han involucrado la participación de maestros en el proceso de implementación y planificación, al reconocer que los mismos son los agentes más importantes de las reformas. En este sentido llama la atención la exclusión de los primeros involucrados en la reforma educativa, aunque ante los reclamos relacionados con ello, recientemente en el seno del Congreso de la Unión se anunció que se escuchará a padres, profesores y otros actores en la elaboración de la ley reglamentaria.

niños

Por último, es importante mencionar que la reforma educativa no toma en cuenta temas centrales como los contenidos pedagógicos, el mejoramiento de la formación inicial de los docentes, una revisión curricular que reconozca la diversidad geográfica y cultural del país, modificaciones a los criterios en que se financia la educación (particularmente, lo relacionado a las transferencias federales), ni las áreas claves de estudio que habrán de impulsarse en los próximos años (tales como matemáticas, ciencia, innovación). Habrá que esperar y ver si dichas consideraciones son incluidas en las modificaciones legales que están pendientes.


[1] Los congresos estatales que aprobaron la reforma fueron los de Aguascalientes, Baja California, Baja California Sur, Campeche, Chiapas, Chihuahua, Coahuila, Colima, Durango, Guerrero, Hidalgo, Jalisco, México, Nayarit, Puebla, Querétaro, Quintana Roo, San Luis Potosí, Sinaloa, Tamaulipas, Veracruz, Yucatán y Zacatecas.

[2] Para evitar esta posibilidad, el congreso local de Guerrero, por ejemplo, aprobó una adición al artículo 6 de la Ley de Educación del Estado, donde se especifica que “está prohibido el cobro obligatorio de cuotas escolares, de inscripción y de cualquier tipo que tenga que ver con las necesidades de las escuelas públicas”.

[3] Ver, por ejemplo, Villegas-Reimers, E., y Ávalos, B.,Formación docente en Estados Unidos de Norteamérica: tendencias recientes en sus prácticas y políticas” en Dos experiencias en formación docente: EUA y Chile, Cuadernos de Discusión 2, Secretaría de Educación Pública, México 2002.

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MI VOTO ES A LA IZQUIERDA.

Mi voto por la izquierda va más allá de Andrés Manuel, sin embargo, él con su personalidad que disgusta a muchos, representa la voz y las conciencias de muchos que consideramos al otro. Ese otro que está entre los 52 millones de pobres; ese otro que tuvo que recibir una bolsa de cemento por necesidad a cambio de su voto; ese otro que no tiene posibilidad de estudio y sí la posibilidad de convertirse en sicario; ese otro que su futuro se ve amenazado por seguir exactamente igual de jodido; ese otro clase mediero que paga más impuestos en proporción que los grandes jefes; es otro que por resignación a que no vendrá un futuro mejor, prefiere el regreso de un partido porque es corrupto y ratero pero salpica, como si ese fuera nuestro destino innegable; ese otro acostumbrado a un modo de gobernar lejano al de los problemas sociales; ese otro que se queja pero no participa; ese otro empresario que teme andar en la calle por la inseguridad que nos persigue; ese otro que ha sido víctima de la manipulación mediática y guerra sucia; ese otro que ha sido traicionado por los políticos de este país. El voto por la izquierda no es un voto individualista, ni para que me den trabajo o puesto en el gobierno, es un voto que considera el beneficio del otro, y si el otro se beneficia, termina por beneficiarme a mí. 

No tengo palabras para describir la experiencia que he vivido en el transcurso de un gran proyecto que por todo lo que significa, decidimos llamarlo El Giro . Mis infinitos agradecimientos a Rodrigo, Agustín, Abraham, Marisol, Toño, Tona, Ceci y Gaby, por ser no sólo compañeros, sino amigos en la batalla y en la lucha de conciencias, en creer en mí para trabajar con ustedes. En defender nuestros principios no sólo sociales y políticos sino morales que nos han guiado a juntarnos en este gratificante esfuerzo ciudadano e independiente. Ha sido un verdadero impulso y crecimiento espiritual, personal y democrático que nunca había vivido. De corazón les reitero siempre mi admiración y respeto. ¡Lo logramos muchachos!

Agradezco mucho también a todos los que se sumaron al proyecto compartiendo las dichas y las emociones de hacer algo distinto, a mi querida familia, mis papás, mis hermanas, mis primos, mis amigos, mis colegas, que aunque no siempre coincidimos en ideas políticas, el diálogo y el respeto permanecen. 

Mi admiración también es para todos los jóvenes participativos, sobre todo los integrantes del movimiento #YoSoy132, me atrevo presuntuosamente a decirlo: jóvenes, ¡Estamos haciendo historia!

Gane quien gane, siempre seré crítica de todo lo que suceda, pues así lo he sido desde mi formación académica y profesional. Pero que aquí quede la constancia de que todos somos responsables por construir una nación no sólo hermosa, sino DIGNA. Todavía nos falta mucho camino por recorrer, y para lograrlo, yo por mi parte, aquí seguiré formando comunidad de discusiones, pensamiento crítico y sobre todo involucrándome más en lograr siempre pensando en el otro, la VOLUNTAD DE CAMBIO. 

Joselyne 
una romántica de izquierda y latina zurda.

¿Qué es el neoliberalismo? ¿Es bueno para México?

El neoliberalismo es la expresión ideológica de un modelo teórico económico, el modelo neoclásico, que considera la mínima casí nula intervención del Estado en la economía, ya que el mercado es el mejor instrumento para asignar eficientemente los recursos de la sociedad. A partir de aquí se deriva toda una serie de políticas económicas que favorezcan al libre mercado:

  •  Privatización de empresas públicas o paraestatales.
  •  Eliminación de los impuestos a mercancías y capitales extranjeros.
  •  Flexibilización laboral (desaparición de sindicatos y topes salariales).
  • Recortes al gasto público (cobertura muy limitada de seguridad social, educación, poca inversión en infraestuctura, eliminación de subsidios).
  • Desregulación financiera.
  • Apertura comercial de los mercados.
  • La estabilidad macroeconómica como el principal objetivo de la economía.

El neoliberalismo emerge en el mundo en la década de los setentas; es una doctrina que retoma ciertos postulados del liberalismo económico que surgió en Inglaterra en el siglo XVIII (de ahí la palabra neoliberalismo), con la finalidad de suprimir restricciones aun feudales al comercio y a la producción. Dicho sistema procuraba la existencia del intercambio de trabajo por un salario, la libre formación de la riqueza y que ésta pudiera ser convertida fácilmente en capital. Desde el principio, pugnó por los mercados abiertos, la privatización de propiedades comunales y la limitada participación del Estado en la economía.

Conforme el capitalismo se fue desarrollando durante el siglo XIX, la doctrina liberal fue cobrando mayor relevancia; el campesinado feudal fue convirtiéndose en proletariado industrial, se dieron los procesos de acumulación y desarrollo tecnológico que posteriormente permitirían arribar al gran parteaguas de la historia: la revolución industrial, con la consiguiente  formación de las dos grandes clases antagónicas -proletariado y burguesía-. Parecía que el liberalismo estaba dando resultados, al menos para la parte de la población económicamente más favorecida.

Es con la crisis del ’29 que se le pone fin a este modelo económico y se evalúan sus grandes fallas. Cabe destacar que la doctrina liberal siempre tuvo acérrimos detractores; así mismo es muy importante señalar que en los últimos países en formarse como desarrollados -Estados Unidos, Alemania, Japón, Rusia-  no fue la filosofía liberal la que orientó su proceso de industrialización, sino que se favorecieron las políticas proteccionistas orientadas a que el Estado regulara la actividad económica, mismas que permitirían el arribo de estos países a un estadío de desarrollo.

Es con otra gran crisis, la del ’72, que resurgen las ideas de establecer un nuevo orden liberal en el mundo; así nace el neoliberalismo. Es importante destacar que esta nueva ideología tiene impactos muy disímiles entre el las naciones según su grado de desarrollo; esto nos debe prestar especial interés, ya que de ahí se deriva una explicación del porqué ha resultado un modelo tan devastador para la economía mexicana.

Durante el sexenio de José López Portillo (1976-1982), el gobierno mexicano apostó por el petróleo para impulsar el crecimiento económico del país y superar un problema crónico de endeudamiento gubernamental. Pero hubo un elemento que jugó en contra: la caída de los precios del petróleo. Para el sexenio de Miguel de la Madrid (1982-1988), México ya no pudo hacer frente a la deuda y es así que, a punto de declararse en moratoria de pagos, permitió la intervención  del Fondo Monetario Internacional; este hecho abrió el proseso de ajuste macroeconómico en el país que implementó de lleno la serie de politicas que podriamos llamar neoliberales. Estas medidas, que a continuación enlistaremos, se recrudecerán en los sexenios siguientes.

El salario mínimo pierde su poder adquisitivo en un 44.9% sólo durante el sexenio de Miguel de la Madrid, seguido de otro 46.5% para el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, y continúa con una clara tendencia a la baja.

• Los recortes en el gasto público o, lo que es lo mismo, la inversión pública, se redujeron de 12.4% del PIB en 1981 a 4.9% en 1988 y a 2.5% en 2002. Se dejó de invertir  en fomento agrícola, manufacturero y en el sector energético al reducirse la inversión pública en estos sectores de 11.9% del PIB en 1981 a 8.7% en 1988 y a 3.7% en 2002. Todo esto para dar paso al mercado y que éste, bajo el estandarte de la liberalización, se hiciera cargo de la economía mexicana.

• En 1982 había 1155 paraestatales en las siguientes actividades: petróleo, petroquímica básica, minería, electricidad, telefonía, comunicaciones, ferrocarriles, transportación aérea, química, automotores, acero, azúcar, bienes de consumo duradero, banca, comercio, entre otros. En conjunto aportaban el 18.5% al PIB y daban casi un millón de empleos (10% del empleo total del país).  Al terminar el sexenio de Miguel de la Madrid ya solo quedaban 412 y actualmente suman 196, en su mayoría servicios. Según un artículo de la página “Animal Político”1, más de la mitad de los mexicanos que aparecen en la lista de los hombres más ricos del mundo en la revista Forbes, son o fueron accionistas de paraestatales (basta el ejemplo del hombre más rico del mundo, Carlos Slim, que le debe toda su fortuna a haber sido beneficiado con la concesión de TELMEX). El propio Ernesto Zedillo, quien durante su sexenio privatizó Ferrocarriles Nacionales de México, pasó a ser uno de los directivos de Union Pacific Railroad al término de su gobierno.

• La firma del TLC en 1994 ha creado en la economía mexicana el fantasma del campo que tantos migrantes expulsa año con año, y que tiene a tantas personas en pobreza alimentaria (pobreza extrema según el Banco Mundial). Entre 1993 y 1999, las importaciones de maíz crecieron 3 mil por ciento, al pasar de 152 mil toneladas a 5.4 millones de toneladas; así mismo los cultivos de frijol, soya y trigo han caído significativamente. El propio Banco Mundial ha advertido que el sector agropecuario nacional no está en condiciones de competir en el mercado debido a que, a lo largo de 20 años, ha sido objeto de políticas sin resultados positivos. México carece de soberanía alimentaria, teniendo que importar el 42% de los alimentos que se consumen en el país; se estima que dichas importaciones aumentarán al 60% al término del sexenio de Felipe Calderón.

En México, el modelo neoliberal ha significado el desmantelamiento de la economía nacional y la pauperización del nivel de vida; esto en sí mismo ya es mucho decir, ya que de aquí se derivan la mayoría de los problemas que aquejan al país. El mismo fenómeno de la economía criminal expresada en el crecimiento del narcotráfico es resultado de un campo abandonado, así como de un campesino vulnerado por la pobreza y que se encuentra en la total indefensión. Suponiendo que la estrategia para acabar con este tipo de actividad ilícita es bienintencionada, es decir, que no hay intereses de ningún otro tipo, ha resultado la decisión más equivocada, ya que nos arroja un saldo de aproximadamente 60,000 muertos y un país donde la actividad económica  productiva se ve amenazada por la delincuencia organizada. El mismo país donde el libre tránsito por las carreteras nacionales se convierte en un acto verdaderamente temerario, y donde la soberanía nacional es cada vez más vulnerada por la intervención –dizfrazada de cooperación- de los Estados Unidos.  Otro devastador resultado de la falta de oportunidades en nuestro país es la migración, exagerada por un mal planteamiento del TLC que jamás aprobó el capítulo de libertad de tránsito de mano de obra. La gran paradója de la migración es que Estados Unidos y Canadá, al establecer un orden neoliberal, crean a los migrantes que buscan una mejor vida en sus territorios.

El desempleo, la caída del salario real, la pérdida de condiciones de trabajo dignas, son resultado de una política laboral que desproteje a la fuerza de trabajo en favor de la competencia y la reducción de costos, esto representa un gran conflicto para la clase tranajadora ya que depende del salario como medio de vida.

En conclusión, México ha experimentado el neoliberalismo como una serie de eventos que han impactado de manera negativa a la economía y a la sociedad. Es necesario reconsiderar el papel que juega el Estado en dicha economía, un rol que en países de Europa, por ejemplo, se ha votado por una participación más amplia que ponga orden al caos que el mercado anárquico y voraz creó desde la decada de los ’80. En México tambien debe darse un cambio de rumbo, aquí hace falta instaurar un modelo que permita un desarrollo del país incluyente, que esté enfocado a crear y mejorar el empleo, que exista una mejor educación y que invierta en su propio progreso. Es momento de parar el saqueo de recursos nacionales, que pueden ser utilizados para las necesidades propias de éste país y que no vayan a parar a las cuentas bancarias de las empresas y los hombres ya enriquecidos. Es momento de que salgamos del caos en el que hemos estado sumergidos durante casi 30 años.

Por María Fernanda Delgado López

Mayo del 2012

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El Giro es más Desarrollo

El bienestar de un país normalmente se mide a partir de dos aspectos: a) Crecimiento y b) Desarrollo.

Grosso Modo, el crecimiento se puede explicar como la capacidad que tiene una nación para generar recursos económicos mayores a los que tuvo en el año inmediato anterior. En tanto, el desarrollo se evalúa a partir de la capacidad de distribución de la riqueza generada por el Estado, a través de diversos canales como: educación, servicios, salarios, infraestructura, entre muchos otros.

No es un secreto que México es uno de los países con mayor desigualdad en el mundo. Tan solo en cuanto al aspecto de los ingresos, a pesar de que México es  el país #14 que más produce dinero en el Mundo, es el penúltimo lugar entre los países de la OCDE en términos de distribución del dinero, esto de acuerdo a un estudio publicado por este organismo en diciembre de 2011.

En los últimos 25 años, los ingresos reales de los hogares crecieron un 1.7% para el 10% de los mexicanos más ricos, pero solo un 0.8% para el 10% más pobre. Lo cual podemos traducir de la siguiente manera.

Comparativo Yiro

Si un hogar rico percibe 100 mil pesos al mes y se incrementa 1.7%, estará recibiendo 1,700 pesos más.  En tanto, un hogar que recibe 3 mil pesos al mes e incrementa el .8%, estará recibiendo sólo 24 pesos más.

Si a esta desigualdad en cuanto a ingresos le sumamos los problemas en: educación, seguridad, comunicaciones, medio ambiente, entre otros, es posible concluir que contamos con un desarrollo magro, a pesar de producir suficientes recursos.

En este sentido, lo que el GiroMx propone, es analizar cuál de los proyectos que representan las cuatro opciones para Presidente de México es el que prioriza desarrollo por encima del crecimiento, o dicho de otra manera, una mejor distribución de la riqueza.

(A continuación encontrarán una infografía publicada en el sito Animal Político en la cual se puede observar el desarrollo económico con el que contamos).

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Diagnóstico del empleo en México

En 2011, la tasa de desempleo en México fue –de acuerdo con el INEGI- de 4.8%. Nada mal si comparamos esta cifra con las tasas de España (22.9%), Grecia (18.8%) o Irlanda (14.5%), países europeos que enfrentan serios problemas económicos.

Sin embargo, sólo hay que rascarle un poquito para darse cuenta que no todo es miel sobre hojuelas. Para empezar, existen dudas sobre la veracidad del dato de INEGI pero también hay puntos que destacar sobre la calidad del empleo en el país.

El primer dato relevante es que el 27.6% de las personas trabaja más de 48 horas a la semana, lo cual indica que éstas tienen más de un empleo o bien, su horario es mayor al que la Ley Federal del Trabajo establece como jornada laboral.

En cuanto a las remuneraciones, dos de cada diez trabajadores no tienen ingresos o ganan como máximo $1,795 al mes;  el ingreso máximo de dos terceras partes de la población ocupada es de $5,383 y sólo el 8.3% recibe un sueldo mayor de $8,973. Es decir, 9 de cada 10 trabajadores ni siquiera reciben $9,000 mensuales.

Además, sólo una tercera parte tiene acceso a las instituciones de salud, por lo que el resto tiene que pagar con sus recursos, cualquier eventualidad originada por enfermedad; al mismo tiempo  existen 12.4 millones de trabajadores que tampoco cuentan con prestaciones laborales. Para todos ellos, no hay aguinaldos, reparto de utilidades, créditos, despensas, vacaciones pagadas…

Así, ¿qué tanto beneficia al país que la mayoría del trabajo sea extenso, mal pagado, sin servicios de salud ni prestaciones laborales? ¿Cómo vamos a mejorar si hay casi 14 millones de mexicanos que trabajan en el sector informal?


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El 10% de la población mexicana concentra el 85% de la riqueza nacional

México es potencia económica a nivel mundial. Riqueza hay. El problema es su distribución.

El 10% de la población concentra el 85% de la riqueza nacional. Mientras que el otro 90% nos repartimos el 15% restante. Esa es la famosa brecha entre ricos y pobres.

¿De qué lado de la brecha estás tú?

México tiene hoy a 11 multimillonarios en la lista de Forbes (incluido el número 1 Carlos Slim e incluso el Chapo Guzmán en el lugar 1153). La riqueza acumulada de estos multimillonarios supera la fortuna de los multimillonarios de países de primer mundo como Japón, el Reino Unido y Canadá

…Solo que nosotros tenemos  52 millones de pobres!!

En comparación:

PAÍS No. de ricos Riqueza (miles de millones de dólares)
México 11 129.7
Argentina 4 9.6
Chile 5 40.9
Brasil 36 151
Colombia 3 23.6
Canadá 25 79.9
Reino Unido 37 99.6
Alemania 55 251.3
Japón 24 73.3


Marzo 2012Forbes list 2012

Rank Name Net Worth Age Source Country of Citizenship
1 Carlos Slim Helu & family $69 B 72 telecom Mexico
37 Ricardo Salinas Pliego & family $17.4 B 56 retail, media Mexico
38 Alberto Bailleres Gonzalez & family $16.5 B 80 mining Mexico
48 German Larrea Mota Velasco & family $14.2 B 58 mining Mexico
276 Jeronimo Arango & family $4 B 86 retail Mexico
634 Emilio Azcarraga Jean $2 B 44 media Mexico
683 Roberto Gonzalez Barrera $1.9 B 81 banking, tortillas Mexico
913 Carlos Hank Rhon & family $1.4 B 64 banking Mexico
960 Roberto Hernandez Ramirez $1.3 B 70 banking Mexico
1153 Joaquin Guzman Loera $1 B 54 drug trafficking Mexico
1153 Alfredo Harp Helu & family $1 B 68 banking Mexico


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