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¿Qué es el neoliberalismo? ¿Es bueno para México?

El neoliberalismo es la expresión ideológica de un modelo teórico económico, el modelo neoclásico, que considera la mínima casí nula intervención del Estado en la economía, ya que el mercado es el mejor instrumento para asignar eficientemente los recursos de la sociedad. A partir de aquí se deriva toda una serie de políticas económicas que favorezcan al libre mercado:

  •  Privatización de empresas públicas o paraestatales.
  •  Eliminación de los impuestos a mercancías y capitales extranjeros.
  •  Flexibilización laboral (desaparición de sindicatos y topes salariales).
  • Recortes al gasto público (cobertura muy limitada de seguridad social, educación, poca inversión en infraestuctura, eliminación de subsidios).
  • Desregulación financiera.
  • Apertura comercial de los mercados.
  • La estabilidad macroeconómica como el principal objetivo de la economía.

El neoliberalismo emerge en el mundo en la década de los setentas; es una doctrina que retoma ciertos postulados del liberalismo económico que surgió en Inglaterra en el siglo XVIII (de ahí la palabra neoliberalismo), con la finalidad de suprimir restricciones aun feudales al comercio y a la producción. Dicho sistema procuraba la existencia del intercambio de trabajo por un salario, la libre formación de la riqueza y que ésta pudiera ser convertida fácilmente en capital. Desde el principio, pugnó por los mercados abiertos, la privatización de propiedades comunales y la limitada participación del Estado en la economía.

Conforme el capitalismo se fue desarrollando durante el siglo XIX, la doctrina liberal fue cobrando mayor relevancia; el campesinado feudal fue convirtiéndose en proletariado industrial, se dieron los procesos de acumulación y desarrollo tecnológico que posteriormente permitirían arribar al gran parteaguas de la historia: la revolución industrial, con la consiguiente  formación de las dos grandes clases antagónicas -proletariado y burguesía-. Parecía que el liberalismo estaba dando resultados, al menos para la parte de la población económicamente más favorecida.

Es con la crisis del ’29 que se le pone fin a este modelo económico y se evalúan sus grandes fallas. Cabe destacar que la doctrina liberal siempre tuvo acérrimos detractores; así mismo es muy importante señalar que en los últimos países en formarse como desarrollados -Estados Unidos, Alemania, Japón, Rusia-  no fue la filosofía liberal la que orientó su proceso de industrialización, sino que se favorecieron las políticas proteccionistas orientadas a que el Estado regulara la actividad económica, mismas que permitirían el arribo de estos países a un estadío de desarrollo.

Es con otra gran crisis, la del ’72, que resurgen las ideas de establecer un nuevo orden liberal en el mundo; así nace el neoliberalismo. Es importante destacar que esta nueva ideología tiene impactos muy disímiles entre el las naciones según su grado de desarrollo; esto nos debe prestar especial interés, ya que de ahí se deriva una explicación del porqué ha resultado un modelo tan devastador para la economía mexicana.

Durante el sexenio de José López Portillo (1976-1982), el gobierno mexicano apostó por el petróleo para impulsar el crecimiento económico del país y superar un problema crónico de endeudamiento gubernamental. Pero hubo un elemento que jugó en contra: la caída de los precios del petróleo. Para el sexenio de Miguel de la Madrid (1982-1988), México ya no pudo hacer frente a la deuda y es así que, a punto de declararse en moratoria de pagos, permitió la intervención  del Fondo Monetario Internacional; este hecho abrió el proseso de ajuste macroeconómico en el país que implementó de lleno la serie de politicas que podriamos llamar neoliberales. Estas medidas, que a continuación enlistaremos, se recrudecerán en los sexenios siguientes.

El salario mínimo pierde su poder adquisitivo en un 44.9% sólo durante el sexenio de Miguel de la Madrid, seguido de otro 46.5% para el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, y continúa con una clara tendencia a la baja.

• Los recortes en el gasto público o, lo que es lo mismo, la inversión pública, se redujeron de 12.4% del PIB en 1981 a 4.9% en 1988 y a 2.5% en 2002. Se dejó de invertir  en fomento agrícola, manufacturero y en el sector energético al reducirse la inversión pública en estos sectores de 11.9% del PIB en 1981 a 8.7% en 1988 y a 3.7% en 2002. Todo esto para dar paso al mercado y que éste, bajo el estandarte de la liberalización, se hiciera cargo de la economía mexicana.

• En 1982 había 1155 paraestatales en las siguientes actividades: petróleo, petroquímica básica, minería, electricidad, telefonía, comunicaciones, ferrocarriles, transportación aérea, química, automotores, acero, azúcar, bienes de consumo duradero, banca, comercio, entre otros. En conjunto aportaban el 18.5% al PIB y daban casi un millón de empleos (10% del empleo total del país).  Al terminar el sexenio de Miguel de la Madrid ya solo quedaban 412 y actualmente suman 196, en su mayoría servicios. Según un artículo de la página “Animal Político”1, más de la mitad de los mexicanos que aparecen en la lista de los hombres más ricos del mundo en la revista Forbes, son o fueron accionistas de paraestatales (basta el ejemplo del hombre más rico del mundo, Carlos Slim, que le debe toda su fortuna a haber sido beneficiado con la concesión de TELMEX). El propio Ernesto Zedillo, quien durante su sexenio privatizó Ferrocarriles Nacionales de México, pasó a ser uno de los directivos de Union Pacific Railroad al término de su gobierno.

• La firma del TLC en 1994 ha creado en la economía mexicana el fantasma del campo que tantos migrantes expulsa año con año, y que tiene a tantas personas en pobreza alimentaria (pobreza extrema según el Banco Mundial). Entre 1993 y 1999, las importaciones de maíz crecieron 3 mil por ciento, al pasar de 152 mil toneladas a 5.4 millones de toneladas; así mismo los cultivos de frijol, soya y trigo han caído significativamente. El propio Banco Mundial ha advertido que el sector agropecuario nacional no está en condiciones de competir en el mercado debido a que, a lo largo de 20 años, ha sido objeto de políticas sin resultados positivos. México carece de soberanía alimentaria, teniendo que importar el 42% de los alimentos que se consumen en el país; se estima que dichas importaciones aumentarán al 60% al término del sexenio de Felipe Calderón.

En México, el modelo neoliberal ha significado el desmantelamiento de la economía nacional y la pauperización del nivel de vida; esto en sí mismo ya es mucho decir, ya que de aquí se derivan la mayoría de los problemas que aquejan al país. El mismo fenómeno de la economía criminal expresada en el crecimiento del narcotráfico es resultado de un campo abandonado, así como de un campesino vulnerado por la pobreza y que se encuentra en la total indefensión. Suponiendo que la estrategia para acabar con este tipo de actividad ilícita es bienintencionada, es decir, que no hay intereses de ningún otro tipo, ha resultado la decisión más equivocada, ya que nos arroja un saldo de aproximadamente 60,000 muertos y un país donde la actividad económica  productiva se ve amenazada por la delincuencia organizada. El mismo país donde el libre tránsito por las carreteras nacionales se convierte en un acto verdaderamente temerario, y donde la soberanía nacional es cada vez más vulnerada por la intervención –dizfrazada de cooperación- de los Estados Unidos.  Otro devastador resultado de la falta de oportunidades en nuestro país es la migración, exagerada por un mal planteamiento del TLC que jamás aprobó el capítulo de libertad de tránsito de mano de obra. La gran paradója de la migración es que Estados Unidos y Canadá, al establecer un orden neoliberal, crean a los migrantes que buscan una mejor vida en sus territorios.

El desempleo, la caída del salario real, la pérdida de condiciones de trabajo dignas, son resultado de una política laboral que desproteje a la fuerza de trabajo en favor de la competencia y la reducción de costos, esto representa un gran conflicto para la clase tranajadora ya que depende del salario como medio de vida.

En conclusión, México ha experimentado el neoliberalismo como una serie de eventos que han impactado de manera negativa a la economía y a la sociedad. Es necesario reconsiderar el papel que juega el Estado en dicha economía, un rol que en países de Europa, por ejemplo, se ha votado por una participación más amplia que ponga orden al caos que el mercado anárquico y voraz creó desde la decada de los ’80. En México tambien debe darse un cambio de rumbo, aquí hace falta instaurar un modelo que permita un desarrollo del país incluyente, que esté enfocado a crear y mejorar el empleo, que exista una mejor educación y que invierta en su propio progreso. Es momento de parar el saqueo de recursos nacionales, que pueden ser utilizados para las necesidades propias de éste país y que no vayan a parar a las cuentas bancarias de las empresas y los hombres ya enriquecidos. Es momento de que salgamos del caos en el que hemos estado sumergidos durante casi 30 años.

Por María Fernanda Delgado López

Mayo del 2012

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